martes, 26 de abril de 2011

Conferencia Internacional 30 Años de ciencia en la conservación-restauración de fotografía. La ciencia conservación-restauración de bienes culturales

Conferencia Internacional 30 Años de ciencia en la conservación-restauración de fotografía.

La ciencia conservación-restauración de bienes culturales sobre soporte fotográfico es un campo profesional que ha sido desarrollado en los últimos treinta años. Pese a su juventud ha asumido la responsabilidad de contribuir a la permanencia de la herencia cultural contenida en los registros fotográficos desde numerosas instituciones y grupos de trabajo, hasta consolidar los criterios que permiten identificar los materiales, establecer las técnicas de diagnóstico, protocolos de intervención, metodología de custodia, acceso y explotación cultural, contribuyendo a la ciencia de la conservación dentro de las prácticas que contiene el código deontológico de la profesión.

En treinta años de investigación y de trabajo científico han producido un tremendo volumen de información, mucha de ella plenamente vigente y otra que ha quedado obsoleta o fuera de los parámetros que señala el código deontológico. La información que contiene la red hace que coexistan ambos corpus informativos produciendo efectos que requieren ser corregidos.

Numerosos profesionales creemos que ha llegado el momento de revisar nuestro campo profesional con la voluntad de establecer un sumario de la historia del campo y señalar cuales son las direcciones en las que marcarán el futuro inmediato de nuestra actividad.

Por ello proponemos la celebración de una conferencia internacional cuyas actas permitan revisar como se han desarrollado las distintas áreas de la profesión y cuales son las líneas de trabajo que cada una de las áreas considera operativas.

La conferencia tendrá lugar en la ciudad de Logroño[1], Comunidad Autónoma de la Rioja, en el mes de junio de 2011, del 20 al 23.

ÁNGEL Mª FUENTES, director de la Conferencia.

Si desea más información, póngase en contacto con la organización a través del correo electrónico:

info@fotoconservacion2011.org

http://www.fotoconservacion2011.org

o por teléfono en el +34 941 209663

Lista de ponentes y temas :

  • James Reilly. Director del Image Permanence Institute, Rochester N.Y. 25 años de investigación en la permanencia de las imágenes. Balance de un cuarto de siglo de trabajo científico y nuevas metas.
  • Paul Messier. Paul Messier Llc. Conservation of Photographs and Works on Paper. Los papeles fotográficos del siglo XX, Metodología para su autentificación, entendimiento y datación.
  • Debra Hess Norris. Catedrática y Profesora de conservacion de fotografía the Art Conservation Department en la Universidad de Delaware. Necesidades globales en la preservación de los materiales fotográficos.
  • Nora Kennedy. Sherman Fairchild Conservadora de fotografía en The Metropolitan Museum of Art. El papel de los museos en la conservación de fotografías.
  • Peter Mustardo. Responsable de la sección de Preservacion en the New York City Municipal Archivesdesde 1985 hasta 1990, y de Regional Preservation Coordinator for the National Archives en Washington. Se estableción en práctica privada en la ciudad de New York en 1982 después de co-fundar The Better Image®.Evolución en la metodología de la restauración en práctica privada.
  • Grant Romer. Ha sido el conservador y el director ofAdvanced Residency Program in Photograph Conservation, en el International Museum of Photograpphy and Film at the George Eastman House. And now ¿what? Pasado y futuro de los museos en la estrategia de la conservación.
  • Anne Cartier-Bresson. Directora del Atelier de Restauration et de Conservation des Photographies de la Ville de Paris. El modelo del ARCP. La gestión integral de las colecciones fotográficas de la ciudad de París.
  • Bertrand Lavedrine. Director del CRCC, Centre de recherche sur la conservation des collections. La investigación científica como base de la preservación del patrimonio cultural.
  • Fernado Osorio. Director de Conservación de las Colecciones de Fotografía de Fundación Televisa AC. El papel de las instituciones privadas en las colecciones de fotografía.
  • Henry Wilhelm. Investigador y fundador de WIR Wilhelm Imaging Researc, empresa dedicada al estudio de la permanencia del color físico-químico y digital en la fotografía y cine. Del color físico-químico al color digital, el problema de la permanencia. Estado de la cuestión.
  • Joan Boadas i Raset. Director del Centre de Recerca i Difusió de la Imatge (CRDI), Girona. Comisionado del Consejo Internacional de Archivos (ICA) para los Archivos Fotográficos y Audiovisuales. La evolución de la archivística española en el tratamiento de fondos fotográficos: un camino hacia la especialización.
  • Luis Pavao. Director de Luis Pavao Limitada, Lisboa, empresa dedicada a la conservación-restauración de patrimonio fotográfico y a la formación de profesionales en el campo. Evolución de los criterios de trabajo en el modelo de Portugal.
  • Ángel Mª Fuentes. Conservador-restaurador de patrimonio en práctica privada. ¿Fotografía o información fotográfica? El impacto de la exhibición en los originales fotográficos. Evolución en los criterios de exposición y en las técnicas alternativas de explotación cultural.
  • Jesús Robledano. Profesor del área de biblioteconomía y documentación de la Universidad Carlos III. 25 años de conversión digital. Estado de la cuestión.
  • Clara Mª Prieto. Conservadora-restauradora de documento gráfico y fotográfico. La red, ¿Mina de oro o campo de minas?.



[1] http://en.wikipedia.org/wiki/Logroño

lunes, 20 de diciembre de 2010

No al cierre de páginas web.






AYÚDANOS A SEGUIR TEJIENDO

Discúlpanos si no es esta página lo que querías leer este domingo. Seguramente vienes de otra página de Internet donde esperabas encontrar algo muy distinto. Si así lo deseas, puedes dejar de leer ahora mismo, pero nos gustaría explicarte por qué hoy han cerrado algunas webs. Si el próximo martes 21 de diciembre algunos políticos deciden aprobar la Ley Sinde, la Internet en español que hemos conocido cambiará para siempre, y miles de páginas podrán ser cerradas desde el poder.

A lo largo del último año, en esta página se ha publicado mucha información sobre la Ley Sinde, un proyecto de censura de Internet escondido dentro del proyecto de Ley de Economía Sostenible. Te invitamos a ver los vídeos, a escuchar, a leer y a reflexionar. Cuando te hayas informado acerca del peligro para las libertades que representa la Ley Sinde, no te quedes sentado. Sal a la calle y explícaselo a todas aquellas personas que conozcas, muy especialmente a aquellas que viven desconectadas de Internet.

La Ley Sinde no nace de la voluntad del pueblo español, sino que es una imposición extranjera. La embajada de Estados Unidos ha presionado a nuestro gobierno para aprobarla, pisoteando nuestra soberanía nacional. Quieren una Internet sumisa y controlable, que sea útil para convencer a la población, como los restantes medios de comunicación controlados desde el poder. No quieren que la gente comparta información, no quieren que sepamos quién mueve realmente los hilos, no quieren que sepamos cómo se enriquecen empobreciendo al resto de la población. Quieren una red esclava desde la que vendernos su visión del mundo.

Hubo una vez un hombre que creyó en la paz y en la libertad, y que murió asesinado. Se llamaba Mohandas Karamchand Gandhi, y se enfrentó a un imperio con una primitiva herramienta: su rueca de hilar. Pronunció estas palabras: "Si trescientos millones de personas hilaran una vez por día, no porque un Hitler se lo ordenara, sino porque se inspiraran en el mismo ideal, tendríamos una unidad de propósitos suficiente para alcanzar la independencia."

Mucho más de trescientos millones de personas están tejiendo cada día esta inmensa red de intercambio de conocimiento que se llama Internet. Millones y millones de personas compartimos información a través de redes abiertas. Hemos creado una cultura y tenemos un objetivo común y universal. Todo eso puede cambiar a partir del próximo martes. La Ley Sinde es una tijera que permite cortar los hilos que mantienen viva Internet, una red que debe seguir siendo libre y neutral, como instrumento de progreso, paz y libertad.

Ayúdanos a seguir tejiendo. Sal a la calle, explícaselo a tus vecinos, a tus amigos, a tus compañeros de trabajo. Y discúlpanos por haberte estropeado este domingo, pero lo hacemos para que puedas disfrutar en libertad del resto de tus domingos. Muchas gracias.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

lunes, 22 de noviembre de 2010

¡Felicidades!

Y QUE SEAN MUCHOS MÁS.

lunes, 1 de febrero de 2010

Retratos de galería


María Pilar Fuentes Osés por Zubieta y Retegui

De los ocho o diez mil años de memoria documentada de la humanidad, la fotografía solo ocupa ciento setenta años; sin embargo sin ella no podríamos explicar el mundo en que habitamos. De la generación de mi abuela a la de mi madre y de la de mi madre a la mía, la sociedad ha experimentado más cambios que desde los días de nuestras bisabuelas a los de los emperadores romanos; hemos tenido el complejo privilegio de nacer en un tiempo que alcanzado una inercia laocóntica e imparable. Aún hoy coexistimos quienes vimos segar a golpe de hoz con quienes han nacido de la fecundación in vitro; los que conocimos el comercio de las barras de hielo para el refrigerador con quienes descongelan comida en los microondas; quienes aprendimos a escribir con plumilla y secante con los nativos digitales, ciertamente son días que mueven al asombro.
Para aquellos más jóvenes, a quienes sorprende conocer que hubo infancias ajenas al televisor, puede resultarles imposible el paradigma de un mundo en que muchas palabras carecían de imágenes; con anterioridad a la fotografía y luego al cine y el video, las gentes de tierra adentro podían morir sin tener una visión que recogiera la húmeda inmensidad del concepto “la mar” o la gélida albura de “copo de nieve” o “Roma” o “Pablo Sarasate”. El valle vecino era la verdadera frontera de una nación que muy pocos conocían y las gentes nacían, vivían y morían en la distancia que marcaba el canto de las aves de corral.
En 1839 primero J.M. Daguerre (1787-1851) y luego H.W.F. Talbot (1880-1877) presentaron a un atónito mundo dos diferentes sistemas para fijar la imagen y hacerla permanente y compartible; había nacido la fotografía y con ella, la poderosa herramienta que habría de cambiar profundamente a una sociedad que ya era culta. La técnica de Daguerre, el daguerrotipo, era un positivo directo de cámara, que al carecer de matriz negativa limitaba su difusión al ser una imagen única. El procedimiento de talbot, perfeccionado en 1841 con la obtención de un negativo sobre papel, permitía múltiples copias que eran recibidas en muy distintos destinos, ávidos de visualizar aquello que de lo que tenían noticia por los periódicos o los relatos de viajes.
Los primeros operadores llevaban a cabo su labor en un mundo que carecía de ciencia e industria fotográfica; su trabajo abarcaba desde la preparación de la totalidad de los materiales requeridos, a los registros de la toma, el procesado, el fotoacabado y la preservación de una obra que era apreciada por los círculos más selectos del anillo social. De esta forma llegaban a cortes y ateneos la realidad del Coliseo o las pirámides, la Acrópolis, Constantinopla, el rostro de los reyes y reinas, de cardenales, duques y exploradores, conocidas ciudades y países remotos.
Los primeros fotógrafos no requerían de la cantidad, reñida con las técnicas más primitivas. Sus servicios estaban al alcance de unos pocos, de aquellos con recursos suficientes para afrontar el lujo de poder detener el tiempo en un encuadre exquisito. Conscientes de la responsabilidad de definir para la historia la personalidad del retratado, dedicaban el tiempo necesario a extraordinarias composiciones y elaboradas tomas; eran requeridos por la crema de la sociedad y respetados como científicos y celebrados como artistas.
En 1849, Gustave Le Gray (1820-1882) propone el uso de colodión como aglutinante apto para la obtención de placas negativas. En 1850, Louis Désiré Blanquart Evrard (1802-1872), publica la fórmula para la obtención de papeles a la albúmina y de inicia el declive de las copias al papel salado de Talbot, que habían monopolizado el mercado hasta esa fecha. En 1851, Frederick Scott Archer (1813-1857) presenta las bases del procedimiento al colodión húmedo sobre placas de vidrio; ello supone el fin de la era de calotipia.
En 1854. A. A. E. Disderi (1819-1889) obtiene la patente del montante para producir múltiples registros sobre un único negativo de colodión húmedo en formato placa completa . Nace la tarjeta de visita (TV) que inicia la normalización de los formatos de la fotografía por ennegrecimiento directo. La posibilidad de obtener hasta ocho registros en una única placa y proceder a cizallarlos tras un único revelado, permite una bajada considerable de los costos de producción y, en consecuencia, el acceso al consumo de los recursos de la fotografía por un mayor segmento del arco social.
La fotografía, como todo aquello que es épico, está poblada de leyendas. Una de las más memorables sitúa en 1859 a Napoleón III deteniendo a sus tropas, camino de Italia, ante el estudio de Disdéri para ser retratado por el autor; que sea o no cierta es menos relevante que el hecho de estar recogida por innumerables manuales.
En 1860. J.E. Mayall (1813-1901) realiza en mayo un cuidado reportaje de la familia real inglesa en el formato tarjeta de visita, en agosto saca a la venta el Royal Album . del que se vendieron 60.000 ejemplares. Quienes un lustro antes no podían soñar con acceder a los servicios de los fotógrafos, pasan a ser fanáticos coleccionistas de vistas y gentes; rara es la familia que no inicia el registro de su estirpe en decorados álbumes, tradición aún hoy mantenida.
El tiempo de la daguerrotipia escasamente alcanzó los veinte años, en ellos la producción mundial de daguerrotipos no alcanzó la cifra de veinticinco millones; en las décadas de 1860 y 1870, se realizaron un promedio de ochocientos millones de tarjetas de visita cada año, ello afectó a la calidad y la cualidad de los registros efectuados.
Pese a la masificación de la producción fotográfica y al cambio de la aquiescencia social del operador, que pasa de ser el brujo de la tribu (aquél que sabía detener el tiempo) a un comerciante especializado, generar registros fotográficos seguía requiriendo de un conocimiento técnico-científico y una capacidad de inversión económica, que dividía el mundo fotográfico en los dos hemistiquios que separaban a productores y consumidores. La llegada al mercado de los primeros materiales de toma y copiado, ya fotosensibilizados, propició que algunos aficionados se fueran adentrando por la cartografía de lo fotográfico, cada vez con más audacia. En 1885 La película Eastman America™ prefigura las posibilidades de los soportes flexibles que, al permitir el enrollamiento, limitan el peso, multiplican la movilidad, aumentan los ámbitos de trabajo y pueden ser revelados por los laboratorios de la casa productora, que a partir de ahora permite al aficionado liberarse de los rigores de la técnica.
En 1889 la Eastman Company™ puso en el mercado la Kodak™ Camera Nº 1, la primera en usar película en rollo para cien exposiciones de 6,25 cm de diámetro y soporte de papel. Al año siguiente lanza la legendaria “Brownie” al precio de 1$ y la “fotomanía” de los sesenta regresa con un cambio de escenario: la frontera que separaba a productores y consumidores se vuelve permeable y un número cada vez más alto de los registros fotográficos que componen la memoria familiar, escapa de los profesionales.
En el cambio de siglo se produce una evolución en los gustos populares propiciada por el auge del formato Tarjeta postal, admitido por la mayoría de los países para abaratar los costes que permite el reciente correo abierto, en que la pérdida de intimidad es bonificada por un franqueo más accesible. Las compañías fabricantes de papeles fotográficos de copia, imprimen en el reverso de sus cartones de galería los datos postales requeridos, con lo que son aceptados por las estafetas como soporte apto para la correspondencia. La novedad reescribe los formatos que abandonan el uso de soporte secundario y la geografía narrativa asentada desde la albúmina.
Los estudios fotográficos encuentran en la tarjeta postal el equilibrio en una actividad debilitada por el auge y la autonomía de toma que rige en los fotógrafos aficionados, cuyo número aumenta con la llegada de negativos más rápidos y cámaras más sencillas. Se establece un pacto no escrito que divide en dos el territorio imparable de la fotografía; aquello que compete a los registros más espontáneos de la memoria doméstica es resuelto con la cámara de retratar de la familia y cuantos solemnes documentos constituyan los hitos familiares, será entregado al oficio, a la técnica y al arte de los profesionales.
Del abanico de trabajo de los fotógrafos dos son comunes a la mayoría de los estudios del país: la fotografía requerida para la documentación legal de los ciudadanos y los retratos de galería; en nuestra ciudad los profesionales encuentran en la festividad de San Fermín, un flujo efímero de actividad pero de gran importancia en su cuenta de resultados, la exhaustiva documentación de los encierros. Con sorprendente celeridad, los registros de un encierro corrido a las siete estaban a las diez expuestos en las vitrinas y escaparates de los distintos profesionales y la disposición de un público que visitabas los distintos comercios con la esperanza de sus lances hubieran quedado inmortalizados en alguno de los cientos de encuadres.
La fotografía de documentación legal no permite hablar de maestría; las normas que regían las fotos del carné de identidad, pasaportes, libros de familia, etc. estaban marcadas por las rigurosas exigencias del ministerio del interior, más preocupado por su capacidad documental que por facetas artísticas. Sin embargo, era en los retratos de galería donde cada estudio buscaba su acento y donde los profesionales ganaban reputación. Unos estaban especializados en desplazarse a los domicilios con toda su intendencia, donde captaban al niño con sus juguetes, a la novia antes de salir de la casa de los padres camino de la ceremonia, a los mayores con dificultad de salir a la calle o los grupos familiares en señaladas ocasiones. Otros eran afamados por su destreza en el retrato individual, esculpido a base de complejas iluminaciones y elaboradas poses. Los había maestros en el retoque o en las distintas técnicas de suavizar el detalle, bien en la toma o en el laboratorio. Algunos fueron verdaderos magos del arte de dominar los complejos descentramientos que permiten las cámaras de fuelle, que permitía explorar la belleza de los enfoques selectivos o los trabajos a la hiperfocal. Algunas galerías se especializaban en el retrato de grupos, dotadas de un amplio salón de toma, podían abordar a los incipientes conjuntos musicales con sus distintos instrumentos, al cazador con sus trofeos o a la familia numerosa con la chacha y el cochecito del niño. En aquella España de los cuarenta donde los velatorios y duelos se llevaban a cabo en el propio domicilio, no faltaron los operadores que ofrecían el servicio del retrato postrero del finado en el lecho mortuorio o en la caja.
Ser fotógrafo no es una empresa fácil. Requiere de numerosos conocimientos que beben desde la ciencia en las fuentes de la física y la química. Es preciso conocer de óptica, fotometría, técnicas de iluminación, dominar los principios del retoque y el fotoacabado, manejar con precisión los arcanos del cuarto oscuro y tener lo más difícil, el ojo del fotógrafo como requiere el médico del ojo clínico. En una copia fotográfica las tres dimensiones primarias están comprimidas en dos; el inexistente volumen se propone mediante el uso de los distintos objetivos, las técnicas de enfoque, la obtención de las texturas y el equilibrio del contraste. Ello obliga al fotógrafo de galería a dominar la iluminación. En los estudios de los cuarenta, el operador disponía de múltiples fuentes de luz continua y abundantes accesorios para generar admirables acentos: conos de concentración, paraguas blancos para luz reflejada, el uso de pantallas de papel vegetal para suavizar la luz trasmitida y el dominio de a que distancia bañaba cada foco al sujeto para evitar sombras sin detalles o luces altas quemadas. La utilización de forillos, fondos continuos y piezas de mobiliario, permitía desarrollar magníficos discursos escritos a base de plata y luz. El operador definía cada centímetro del encuadre en un continuo ir y venir de la cámara de placas a las luces, hasta finalizar la compleja arquitectura de la toma. Con demasiada frecuencia un buen registro era llevado acabo sobre un cliente cuyo rostro presentaba las inevitables imperfecciones de la piel, o los signos que confiere la edad; las arrugas que prolongan las comisuras de los labios, patas de gallo, las erosiones de la viruela, granos, bolsas bajos los ojos o impertinentes cicatrices, debían ser corregidas o matizadas. Sobre el pupitre de retoque y con la luz trasmitida el fotógrafo, que no podía intuir la eficacia del lejano Photoshop™, aplicaba el lápiz de grafito, el guache, la bolita de vaselina teñida de rojo o las lacas, para alterar el contraste, proponer otro encuadre o eliminar las huellas de la edad, que el exceso de acutancia de los registros a gran formato, habían trasmitido al negativo con demasiado detalle. El retoque de los originales podía encumbrar a un estudio o ser la causa de su declive.
Jesús Cía y yo, comisarios de esta exposición, creemos que la muestra que hemos elegido permite rastrear en las copias exhibidas, gran parte de esos códigos que han regido el retrato de galería en el estudio de Zubieta y Retegui, que contiene la memoria irrepetible de los pamploneses de tres generaciones.
Frecuentemente quienes de la fotografía valoran solo aquella que es de autor, suelen cuestionar de las instituciones que se hagan cargo y asignen recursos económico y humanos a archivos de lo que llaman fotógrafos BBC (bodas, bautizos y comuniones), suelen olvidar que tal vez se pueda sobrevivir sin arte, pero no sin recuerdos. Paso por tener una de las colecciones de daguerrotipos más importante de España; una vez un canal de televisión en Argentina me pregunto ¿Sin ardiera su casa y sólo pudiera salvar una imagen con cual saldría en las manos? Contesté, con una copia 9 X 12 en blanco y negro de mis padres cuando eran novios, en un baile en el Casino de Pamplona; él con smoking y ella, preciosa, con un vestido largo.

Ángel Mª Fuentes

lunes, 7 de diciembre de 2009

¿QUOSQUE TANDEM?

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Se ha publicado en multitud de sitios web. Si estás de acuerdo y quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

martes, 17 de noviembre de 2009

AIC American Institute for Conservation of Historic and Artistic Works

CÓDIGO ÉTICO Y NORMAS PARA SU PRÁCTICA

Traducido al castellano del original en inglés por Cuca Pueyo

INTRODUCCIÓN

La primera formulación de normas prácticas y relaciones profesionales inherentes a cualquier grupo de conservadores de arte fue producida por el IIC American Group (actualmente AIC) Committee on Professional Standards and Procedures. Constituido durante la segunda reunión del IIC-AG, el 23 de Mayo de 1961 en Detroit, dicho comité trabajó bajo la dirección de Murray Pease, conservador del Metropolitan Museum of Art; formaban parte de este comité, entre otros miembros, Henry H. Courtais, Dudley T. Easby, Rutherford J. Hettens y Sheldon Keck. El informe del Comité Murray Pease: IIC American Group Standards of Practice and Professional Relations for Conservators fué adoptado por el IIC-AG en la cuarta reunión anual, el 8 de Junio de 1963 en Nueva York. Fué publicado en Studies in Conservation en Agosto de 1964, 9 (3):116-21. El propósito principal de este documento era: "proporcionar criterios aceptados para poder medir actividades y procedimientos, cuando quiera que su corrección fuera puesta en duda."

La primera formulación de un código ético para conservadores de arte fué aprobada por los miembros del IIC-American Group en la reunión anual de Ottawa, Ontario, Canadá, el 27 de Mayo de 1967. Fué realizada por el Comité para las Relaciones Profesionales: Sheldon Ceck, presidente; Richard D. Buck; Dudley T. Easby; Rutherford J. Gettens; Caroline Ceck; Peter Michaels y Louis Pomerantz. La finalidad fundamental del documento era: " expresar aquellos principios y conductas que guiaran al conservador de arte en la práctica ética de su profesión."

Estos dos documentos, The Murray Pease Report: Standards of Practice and Professional Relationships for Conservators y Code of Ethics for Art Conservators fueron publicados en forma de folleto por el IIC-AG en Mayo de 1968 junto con: Articles of Association of IIC y Bylaws of the American Group.

En 1977 el Comité de Normas y Ética (Elizabeth C. G. Packard, presidenta; Barbara H. Beardsley; Perry C. Huston; Kate C. Lefferts; Robert M. Organ y Clements L. Robertson) fué encargado de actualizar los documentos para reflejar los cambios sufridos en la profesión. La edición de 1968 fué mantenida, pero el Código Ético, más general, fué colocado como Parte 1, seguido de Normas para su Práctica como Parte 2. Estas versiones revisadas del Código y las Normas fueron aprobadas por los socios del AIC el 31 de Mayo de 1979 durante la reunión anual en Toronto. El documento fué enmendado el 24 de Mayo de 1985 en la reunión anual en Washington DC, con la intención de reflejar en él la inclusión en las Normas del AIC de los procedimientos para informar, investigar
y revisar las alegaciones de violación del Código Ético y las normas y mecanismos para apelar a tales alegaciones.

Entre 1984 y 1990, en respuesta al desarrollo y a los cambios habidos en la profesión, y después de varios años de debate sobre el tema de la certificación, la Junta del AIC encargó al Comité de Normas y Ética una revisión en profundidad del documento. Para ello se solicitaron las opiniones de los grupos especializados y de los miembros en las reuniones anuales de Chicago (1986) y Cincinnati (1989). Seguidamente se presentó un documento consistente en un nuevo Código simplificado preparado por el Comité, y unas normas revisadas, preparadas fundamentalmente por la Junta, presentadas a los miembros para su discusión en la reunión anual en 1990, en Richmond. Los miembros decidieron por consenso continuar el proceso de revisión. Durante estos años tan importantes, los miembros del Comité fueron: Elizabeth Batchelor, presidenta; Robert Futernick; Meg Loew Craft (hasta 1989); Elizabeth Lunning (desde 1987); Carol C. Mancusi-Ungaro y Philip Vance (desde 1986). En 1989 el Comité añadió como miembros correspondientes a Barbara Appelbaum, Paul N. Vance, Steven Prins y Elizabeth West FitzHugh.

En 1990, la Junta del AIC encargó a un nuevo comité la evaluación del papel y el uso del Código y las Normas, así como el análisis de sus dificultades específicas. El comité llevó primero a cabo un análisis completo y en profundidad de los documentos, organizándolos por temas y relacionándolos con otros códigos éticos procedentes tanto de la conservación como de otras profesiones. Entre Septiembre de 1991 y Mayo de 1992, el comité produjo cinco largos documentos sobre cuestiones básicas en forma de suplementos en el AIC News (antes de Noviembre de 1991, en el AIC Newsletters). A partir de estos documentos, el comité compiló un extenso comentario de los miembros y de los grupos especializados, como complemento al obtenido anteriormente. A partir de entonces se produjo una revisión anual cuyo primer bosquejo fue publicado en el AIC News, de Septiembre de 1993, después de un debate en la reunión anual de Denver, en 1993. Se publicó una revisión de este en el AIC News de Mayo de 1994, que de nuevo se debatió en la reunión anual de 1994 en Nashville. La versión final del documento revisado fue preparada y aprobada por los socios y profesionales asociados del AIC mediante voto por correo en Agosto de 1994.

Además de un nuevo Código Ético simplificado, y de la creación de las Normas para su Práctica, el nuevo documento llevará un suplemento de comentarios, descripción detallada del que fuera publicado en el AIC News de 1993. Los objetivos y propósitos del Comité y los aspectos problemáticos que quería abordar al crear la revisión, están descritos en las Columnas del Comité en el AIC Newsletter de Septiembre de 1991 y en el AICNews de Septiembre de 1993.

Durante estos años el Comité de Normas y Ética y otros implicados en la creación del nuevo Código y Normas fueron: Debbie Hess Norris (presidenta, renunció en 1993); Donna K. Strahan (co-presidenta 1993-94, presidenta en 1994); Carol Aiken (co-presidenta desde 1993, renunció en 1994); Nancy Ash; Dan Kusbel y Robert Espinosa (desde 1993).

Dan Kushel, Miembro, Comité de Ética y Normas. Agosto de 1994
PREÁMBULO

El objetivo principal de los profesionales de la conservación, poseedores de una extensa preparación y experiencia especializada, es la preservación de la propiedad cultural. La propiedad cultural consiste en objetos individualizados, estructuras o colecciones. Es un material con significado artístico, histórico, científico, religioso o social, y es un legado irreempazable e inestimable, que debe ser preservado para futuras generaciones.

Al esforzarse en la consecución de este objetivo, los profesionales de la conservación asumen ciertas obligaciones ante la propiedad cultural, ante sus propietarios y custodios, ante la profesión de la conservación y ante la sociedad como un todo. El Código Ético y las Normas para su Práctica del Instituto Americano para la Conservación de Obras Históricas y Artísticas (AIC) establece los principios que guían a los profesionales de la conservación y a otros comprometidos en el cuidado de la propiedad cultural.

CÓDIGO ÉTICO

I. El profesional de la conservación procurará alcanzar el nivel más alto posible en todos los aspectos de la conservación, incluyendo pero no limitándose a la conservación, exámen, documentación, tratamiento, investigación y educación preventivas.

II. Todas las acciones del profesional de la conservación deben estar guiadas por un respeto informado hacia la propiedad cultural, hacia su carácter y significado únicos, y hacia la gente o la persona que lo creó.

III. A la vez que reconoce el derecho de la sociedad a hacer un uso apropiado y respetuoso de la propiedad cultural, el profesional de la conservación actuará como defensor de la preservación de dicha propiedad cultural.

IV. El profesional de la conservación mantendrá su práctica dentro de los límites de la competencia y educación personales, así como dentro de las instalaciones disponibles.

V. Aunque las circunstancias puedan limitar los recursos destinados a una situación particular, la calidad del trabajo que realice el profesional de la conservación no deberá verse comprometida.

VI. El profesional de la conservación deberá esforzarse en seleccionar métodos y materiales que, según los últimos avances y conocimientos, no afecten de forma adversa a la propiedad cultural o a su futuro exámen, investigación científica, tratamiento o función.

VII. El profesional de la conservación documentará el exámen, la investigación científica y el tratamiento mediante la elaboración de registros e informes permanentes.

VIII. El profesional de la conservación se reconocerá responsable de una conservación preventiva y se esforzará por limitar el daño o deterioro a la propiedad cultural, proporcionando pautas para un uso y cuidado continuados, recomendando condiciones medioambientales adecuadas para el almacenamiento y la exposición y fomentando procedimientos adecuados para su manipulación, empaquetado y transporte.

IX. El profesional de la conservación actuará con honestidad y respeto en todas sus relaciones profesionales; buscará asegurar los derechos y oportunidades de todos los individuos en la profesión y reconocerá el conocimiento especializado de los demás.

X. El profesional de la conservación contribuirá a la evolución y desarrollo de la profesión, un campo de estudio que abarca las artes liberales y las ciencias naturales. Esta contribución se puede llevar a cabo por medios tales como el desarrollo continuado de sus conocimientos y habilidades, compartiendo información y experiencias con sus colegas, contribuyendo al desarrollo del corpus literario del conocimiento de la profesión y proporcionando y promocionando oportunidades en el campo profesional.

XI. El profesional de la conservación promoverá el conocimiento y la comprensión de la conservación mediante una comunicación abierta con profesionales aliados y con el público.

XII. El profesional de la conservación llevará a cabo su práctica minimizando los riesgos y peligros con respecto a compañeros, público y medio ambiente.

XIII. Cada profesional de la conservación tiene la obligación de promover la comprensión de y la adhesión a este Código Ético.

NORMAS PARA LA PRÁCTICA

El profesional de la conservación deberá seguir las siguientes normas y comentarios suplementarios junto con el Código Ético del AIC en la búsqueda de la práctica ética. Los comentarios son documentos separados creados por los miembros del AIC con la intención de ampliar este documento y adecuarlo al desarrollo y los cambios producidos en el campo profesional.

CONDUCTA PROFESIONAL

1. Conducta: La adhesión al Código Ético y a las Normas para su Práctica es una cuestión de responsabilidad personal. El profesional de la conservación deberá guiarse siempre por la finalidad de este documento y reconocer que las circunstancias especificas pueden afectar legítimamente las decisiones profesionales.

2. Difusión de conocimientos: En sus relaciones profesionales, el profesional de la conservación deberá compartir información exacta y completa con respecto a la eficacia y el valor de los materiales y procedimientos. Al buscar y compartir tal información y la relacionada con el análisis y la investigación, el profesional de la conservación deberá reconocer la importancia de la información publicada que haya sido revisada formalmente por sus colegas.

3. Leyes y regulaciones: El profesional de la conservación deberá conocer las leyes y normas que tengan una conexión con su actividad profesional. Entre estas leyes y normas se encuentran aquellas concernientes a los derechos de los artistas y sus propiedades, la salud y seguridad en el trabajo, materiales sagrados y religiosos, objetos procedentes de excavaciones, especies en peligro, restos humanos y propiedades robadas.

4. Práctica: Sea cual sea la naturaleza del empleo, el profesional de la conservación deberá seguir las normas en lo referente a seguridad, contratos, gastos y publicidad adecuados.

4a. Salud y Seguridad: El profesional de la conservación deberá conocer los aspectos concernientes a la seguridad de los materiales y procedimientos y deberá hacer esta información accesible a los demás, según sea oportuno.

4b. Seguridad: El profesional de la conservación deberá proporcionar condiciones de almacenamiento y trabajo diseñadas para proteger la propiedad cultural.

4c. Contratos: El profesional de la conservación puede llegar a acuerdos contractuales con personas, instituciones, empresas o agencias gubernamentales, a condición de que tales acuerdos no entren en conflicto con los principios del Código Ético y las Normas para su Práctica.

4d. Honorarios: Las tarifas del profesional de la conservación deberán estar de acuerdo con los servicios prestados. La división de un honorario es aceptable sólo cuando esté basada en la división de dicho servicio y de su responsabilidad.

4e. Publicidad: La publicidad y otras representaciones hechas por el profesional de la conservación deberán presentar una descripción adecuada de sus credenciales y servicios. Las limitaciones concernientes al uso del nombre AIC o referidas a su pertenencia deberán seguirse tal y como se especifica en los estatutos del AIC, Sec. II, 13.

5. Comunicación: La comunicación entre el profesional de la conservación y el propietario, custodio, o agente autorizado de la propiedad cultural es esencial para asegurar un acuerdo que refleje decisiones compartidas y expectativas reales.

6. Consentimiento: El profesional de la conservación deberá actuar únicamente con el consentimiento del propietario, custodio o agente autorizado. El propietario, custodio o agente autorizado deberá estar informado de cualesquiera circunstancias que requieran de desviaciones significativas del acuerdo. Cuando sea posible, deberán ser notificadas antes de que tales cambios sean llevados a cabo.

7. Confidencialidad: Excepto según lo previsto en el Código Ético y las Normas para su Practica, el profesional de la conservación deberá considerar sus relaciones con el propietario, custodio o agente autorizado, como confidenciales. La información derivada del exámen, la investigación científica o el tratamiento de la propiedad cultural no deberá ser publicada o hecha pública a menos que exista permiso escrito.

8. Supervisión: El profesional de la conservación es responsable del trabajo delegado en otros profesionales, estudiantes, internos, voluntarios, subordinados, o agentes y apoderados. El trabajo no deberá ser delegado o subcontratado a menos que el profesional de la conservación pueda supervisarlo directamente, pueda asegurar una supervisión adecuada, o tenga conocimiento suficiente del profesional para poder confiar en la calidad de su trabajo. Cuando se considere apropiado, el propietario, custodio o agente, deberá estar informado de si tal delegación se va a producir.

9. Educación: Dentro de los límites del conocimiento, la habilidad, el tiempo y las instalaciones, se recomienda encarecidamente al profesional de la conservación a que se involucre en la educación del personal dedicado a la conservación. Los objetivos y las obligaciones de las partes serán acordados entre ambos.

10. Consulta: Puesto que una sola persona no puede ser experta en todos los aspectos de la conservación al mismo tiempo, pueden ser apropiadas las consultas con colegas o, en algunos casos, remitir al propietario, custodio o agente autorizado, a un profesional con más experiencia o que esté mejor equipado para llevar a cabo el trabajo requerido. Si el propietario solicita una segunda opinión, esta petición deberá ser respetada.

11. Recomendaciones y referencias: El profesional de la conservación no deberá hacer recomendaciones sin el conocimiento directo de la experiencia y competencia del colega al que recomienda. Cualquier referencia al trabajo de otros deberá estar basada en los hechos y en el conocimiento personal antes que en cualquier tipo de comentario oído.

12. Comentarios adversos: Un profesional de la conservación puede ser requerido para testificar en procedimientos legales, regulatorios o administrativos concernientes a acusaciones de conducta no ética. Los testimonios concernientes a tales cuestiones deben ser aportados en tales procedimientos o con relación al párrafo número 13 de estas normas.

13. Conducta inapropiada: Las acusaciones de conducta no ética deberán ser enviadas por escrito al presidente del AIC, tal y como se indica en el Reglamento del AIC, sección II, 12. Como se afirma en él , toda la correspondencia en relación a la conducta no ética alegada deberá ser considerada estrictamente confidencial. Las violaciones del Código y de las Normas que constituyan conducta no ética pueden conllevar la aplicación de normas disciplinarias.

14. Conflicto de intereses: El profesional de la conservación deberá evitar situaciones en las que se pueda llegar a producir un conflicto de intereses que llegue a afectar a la calidad del trabajo, llevar a la difusión de información falsa o producir sensación de incorrección.

15. Relativo a las actividades profesionales: El profesional de la conservación deberá considerar especialmente la posibilidad de un conflicto de intereses potencial en actividades como autentificación, valoración o comercio de arte.

EXAMEN E INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

16. Justificación: El exámen cuidadoso de la propiedad cultural es la base de las acciones futuras del profesional de la conservación. Antes de llevar a cabo cualquier exámen o prueba que pueda producir un cambio en la propiedad cultural, el profesional de la conservación deberá establecer la necesidad de tales procedimientos.

17. Muestreo y pruebas: Antes de eliminar cualquier parte de la propiedad cultural, el propietario, custodio o agente deberá otorgar su consentimiento. Se debe eliminar el mínimo autorizado, y ello debe ser registrado en un informe. Cuando sea apropiado, el material retirado debe ser guardado.

18. Interpretación: Las declaraciones de antigüedad, origen o autenticidad deberán hacerse únicamente sobre la base de una sólida evidencia.

19. Investigación científica: El profesional de la conservación deberá seguir las normas científicas aceptadas y los protocolos de la investigación.

CONSERVACIÓN PREVENTIVA

20. Conservación preventiva: El profesional de la conservación deberá reconocer la importancia de la conservación preventiva como el medio más efectivo para promover la preservación de la propiedad cultural a largo plazo. El profesional de la conservación deberá proporcionar normas para un uso y cuidado continuados, recomendar condiciones medioambientales adecuadas para el almacenamiento y la exposición, y recomendar procedimientos adecuados para la manipulación, el embalaje y el transporte.

TRATAMIENTO

21. Conveniencia: El profesional de la conservación es parte de una cadena y rara vez será el ultimo al que se confíe la conservación de una propiedad cultural. El profesional de la conservación deberá recomendar o llevar a cabo únicamente el tratamiento que se juzgue adecuado para la preservación de las características estéticas, conceptuales y físicas de la propiedad cultural. Cuando la no intervención sea considerada lo mejor para promover la preservación de la propiedad cultural, puede ser apropiado recomendar la no realización de tratamientos.

22. Materiales y métodos: El profesional de la conservación es responsable de la elección de materiales y métodos adecuados a los objetivos de cada tratamiento específico y consistentes con las prácticas aceptadas actualmente. Las ventajas de los métodos y materiales elegidos deben estar compensadas con los efectos adversos potenciales que puedan tener sobre el exámen, la investigación, el tratamiento y función futuros.

23. Sustitución de áreas perdidas: Cualquier intervención llevada a cabo para compensar una pérdida debe estar documentada en los informes sobre el tratamiento llevado a cabo y debe ser detectable a través de los métodos de examen ordinarios. Tal compensación deberá ser reversible y no modificar de forma falsa las características físicas, conceptuales y estéticas conocidas de la propiedad cultural, especialmente la eliminación u oscurecimiento del material original.

DOCUMENTACIÓN

24. Documentación: El profesional de la conservación tiene la obligación de producir y mantener un registro exacto, completo y permanente de los exámenes, muestreos, investigaciones científicas y tratamientos. Cuando se considere adecuado, dichos registros deben hacerse por escrito y con ilustraciones. El tipo y extensión de la documentación puede variar según las circunstancias, la naturaleza del objeto, o si un objeto individual o una colección están documentados. Los propósitos de dicha documentación son:

* Establecer el estado de la propiedad cultural.

* Ayudar en el cuidado de la propiedad cultural proporcionando información útil para un futuro tratamiento y aumentando el corpus de conocimiento dentro de la profesión.

* Ayudar al propietario, custodio o agente autorizado y a la sociedad como un todo en la apreciación y el uso de la propiedad cultural, aumentando la comprensión de las características físicas, conceptuales y estéticas de un objeto; y

* Ayudar al profesional de la conservación proporcionándole una referencia que pueda asistirle en el desarrollo continuado de su conocimiento y proveyéndole de registros que eviten errores y litigaciones innecesarias.

25. Documentación del exámen: Antes de cualquier intervención, el profesional de la conservación deberá hacer un cuidadoso examen de la propiedad cultural y producir un registro adecuado. Estos registros y los informes derivados de ellos deberán identificar la propiedad cultural e incluir la fecha de exámen y el nombre de la persona que lo ha llevado a cabo. Deberán también incluir, según se considere, una descripción de la estructura, materiales, estados, e historia oportuna.

26. Plan de tratamiento: Siguiendo al exámen y antes de la intervención, el profesional de la conservación deberá preparar un plan con la descripción del tratamiento, incluyendo la razón y los objetivos, alternativas si son posibles, y los riesgos potenciales. Cuando sea adecuado, este plan deberá ser remitido como propuesta de actuación al propietario, custodio o agente autorizado.

27. Documentación del tratamiento: Durante el tratamiento, el profesional de la conservación deberá mantener documentación fechada que incluya un registro o descripción de las técnicas o procedimientos requeridos, los materiales utilizados y su composición, la naturaleza y extensión de todas las alteraciones, y cualquier información adicional descubierta o comprobada. A partir de estas anotaciones se deberá preparar un informe que resuma toda la información y proporcione, según sea necesario, recomendaciones para posteriores cuidados.

28. Preservación de la documentación: La documentación es una parte valiosísima de la historia de la propiedad cultural y deberá ser producida y mantenida de forma tan permanente como sea posible. Se deberán entregar copias e informes del examen y el tratamiento al propietario, custodio, o agente autorizado, y aconsejar sobre la importancia de mantener los informes y la propiedad cultural juntos. La documentación es también una parte importante del corpus de conocimiento de la profesión. El profesional de la conservación procurará preservar estos registros y proporcionar a otros profesionales el acceso a ellos, cuando dicho acceso no contravenga los acuerdos en lo que a la confidencialidad se refiere.

SITUACIONES DE EMERGENCIA

29. Situaciones de emergencia: Las situaciones de emergencia pueden plantear serios riesgos de deterioro y producir pérdidas de la propiedad cultural que puedan exigir una intervención inmediata del profesional de la conservación. En caso de una emergencia que amenace la propiedad cultural, el profesional de la conservación deberá actuar de forma razonable para preservarla , reconociendo que una adhesión estricta a las Normas para la Práctica puede no ser posible.

ENMIENDAS

Enmiendas: La propuesta de enmienda al Código Ético y las Normas para su Práctica se deben dirigir al Consejo de Dirección del AIC por parte de, al menos, cinco personas que sean miembros o profesionales asociados del AIC. El consejo se dirigirá al comité apropiado que deberá prepararlas para su votación de acuerdo con los procedimientos descritos en la sección VII del reglamento. Las enmiendas serán aceptadas por los votos de, al menos, dos tercios de la totalidad de miembros y profesionales asociados del AIC.

COMENTARIOS

Comentarios: Los comentarios son preparados o enmendados por grupos especiales, grupos de trabajo y comités competentes del AIC. Un nuevo proceso de revisión será llevado a cabo antes de la aprobación final por el Consejo de Dirección del AIC.


*Revisado en Agosto de 1994